VIOLENCIA DE GÉNERO.- FADEMUR presenta un estudio sobre la violencia de género en el medio rural

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La Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales presenta un estudio sobre la violencia en la mujer en el medio rural y sus particularidades


Fademur acaba de publicar un estudio cuantitativo y cualitativo sobre las particularidades de la violencia de género en el medio rural. Estas son algunas de sus principales conclusiones:

 

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  •  Los resultados del estudio muestran un medio rural poco acogedor para las mujeres en el que aún perduran de forma notable la desigualdad de género, los roles sexistas tradicionales y la dominación masculina.
  • Hay mujeres que luchan por construir una vida digna y libre de violencia en sus pueblos, pero que en el camino se encuentran con numerosos obstáculos. El principal es la dificultad para acceder al mercado laboral, ya sea porque la repartición de roles las relega al ámbito de lo doméstico y de los cuidados, porque se vieron obligadas a interrumpir sus estudios antes de tiempo, o directamente porque la escasez de empleo propia del medio rural las perjudica especialmente.
  •  La feminización de la pobreza es un problema muy presente en el medio rural. La vulnerabilidad económica y dependencia económica de la pareja son dos de los principales factores de riesgo en los pequeños y medianos municipios. La falta de oportunidades laborales, la falta de implicación de los varones en las tareas domésticas y de cuidado y las escasas posibilidades de conciliación de la vida personal, familiar y profesional condenan a las mujeres a situaciones de reclusión que acrecientan sus condiciones de vulnerabilidad.
  • El aislamiento que sufren las víctimas de violencia de género en el ámbito de la pareja además es triple: por no poder apropiarse de los espacios públicos y estar relegadas al ámbito de lo privado, por estar aisladas geográficamente y por identificar su propia situación como un proceso individual de carácter conyugal y no asociarlo con el hecho global de ser mujeres.
  •  Las campañas publicitarias de prevención y sensibilización sobre violencia de género son claves. No obstante, muchas mujeres en entornos rurales no se sienten identificadas con estas campañas porque solo muestran la violencia que se produce en el ámbito de la pareja o expareja a mujeres blancas, de edad media y en entornos urbanos.
  • También se ha detectado una falta generalizada de conocimiento de las mujeres víctimas de violencia de género sobre los derechos y recursos que les asisten. Esta carencia también podría ser paliada a través de nuevas campañas de difusión donde se informe sobre los recursos reales a los que se puede acceder desde los pequeños y medianos municipios.
  • Otro de los factores de riesgo que se ha encontrado es la hostilidad de los entornos rurales más conservadores hacia las mujeres, entornos rígidos, cerrados y estigmatizantes. En los pueblos más tradicionales, el control social está muy presente en la vida de las mujeres. El miedo al qué dirán o a la pérdida de anonimato conforman un mandato de silencio en torno a la violencia de género que acrecienta la vulnerabilidad de las mujeres. Si a esto añadimos la desconfianza hacia los recursos existentes y la creencia de que este nunca les va a poder ofrecer una alternativa real al maltrato que están sufriendo ellas y sus hijas e hijos, podemos explicar la escasa utilización de las mujeres entrevistadas de los recursos disponibles.
  • Aunque los/as profesionales de atención trabajan de forma efectiva y cada vez se cuenta con formación más especializada, muchos son los obstáculos a los se enfrentan en su ejercicio diario: falta de personal, horarios limitados y fuerzas y cuerpos de seguridad que solo están presentes en el municipio algunos días, son solo algunos de estos obstáculos.
  • La inaccesibilidad a los recursos, sobre todo a los más especializados, se revela como otro de los principales obstáculos a los que se enfrentan las mujeres en el mundo rural. Es fundamental mejorar la accesibilidad y el transporte público e insistir en la formación en género de las/los profesionales de los recursos de proximidad (servicios sociales, de salud y fuerzas y cuerpos de seguridad), puesto que son a quienes acuden principalmente las mujeres de los pequeños y medianos municipios. La formación de profesionales debe ir acompañada de protocolos de actuación y coordinación de los y las profesionales que garanticen una atención efectiva y de calidad, que se adapten a las condiciones y especificidades del entorno rural.

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