OPINIÓN.- Mikhail Gorbachev Vs. Vladimir Putin

Vivencias para una crisis por Manuel Martín Bueno
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Mikhail Gorbachev Vs. Vladimir Putin


Gorbachev el último presidente de la URSS, el que tuvo una visión positiva y confiada en la posible buena voluntad del género humano y de sus líderes, ha muerto estos días, a sus noventa y tantos años en un hospital moscovita, con más pena que gloria porque el actual presidente de Rusia, V. Putin, un personaje mediocre pero extremadamente peligroso y desalmado, un residuo (quedan muchos), de aquel extinto sistema, odia profundamente todo lo que el difunto significaba y representó.
Que la URSS estaba caquéxica y tenía que caer pronto, es algo que Gorbachev vio y predijo, intentando salvar los trastos, dar un salto a la modernización política comenzando por la famosa Glasnost y Perestroika que no eran otra cosa que mostrar transparencia a propios y extraños del sistema imperante hasta entonces, de puño cerrado, dando la posibilidad de que la sociedad opinase, de que los territorios opinasen e incluso pudieran separarse las nacionalidades, como así hicieron, reparando lo que el férreo sistema soviético, especialmente el estalinista había forzado con sufrimiento y horror escalofriantes.
Tales reformas no se podían hacer de la noche a la mañana y él lo sabía, tales reformas requerían de la comprensión y acuerdo de las potencias occidentales, que necesitaban dar carpetazo a la Guerra Fría y rebajar la distensión. Gorbachev cogió por sorpresa a todos, confió demasiado en dos líderes occidentales, a la alemana y al estadounidense. Ella, la Merkel nacida en el Este y de padre predicador protestante, mujer de gran carácter, vio la oportunidad de la Alemania unida y la aprovechó y de que manera, de aquellos polvos estos lodos. El "amigo americano", Bush padre (al hijo no había por donde cogerlo), también aprovechó la ocasión para la distensión nuclear y para tener las manos libres en otros teatros de operaciones, Irak por ejemplo.
Se consiguieron muchas cosas y parecía que el mundo iba a mejor, pero pocos leyeron el libro que presentamos y muchos menos reflexionaron sobre él.  Entre ellos Vladimir Putin, de cuyo nacimiento nadie puede alegrarse, tal vez ni el mismo. Nos espera un invierno duro.
Si tienen ocasión lean el libro, fue una gran ocasión perdida, que su sucesor Boris Yeltsin, borracho empedernido, se encargó de llevar al éxtasis ante el regocijo occidental que no imaginaba lo que vendría luego, el panorama actual y el futuro. Desconfíen de los políticos, aunque no tenemos otros.

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