LEYENDAS DE CALATAYUD.- Un rincón navideño en Calatayud

Oratorio de Nuestra Señora del Buen Parto. Calatayud

Leyendas de Calatayud por Carlos De La Fuente
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Probablemente, en tiempos de la antigua Roma, los habitantes de Bílbilis, ya celebrarían en estas fechas decembrinas lo que se conocían como las Saturnales.

Estas fiestas, en cuanto a aspecto muy parecidas a nuestras actuales navidades, eran unas de las más populares y tradicionales, y en las mismas también se organizaban suculentos banquetes o se intercambiaban pequeños presentes. Sin embargo, ya en nuestra propia ciudad de Calatayud ¿existe algún rincón netamente navideño que date ya de los tiempos de antaño?, pues sí. Este lugar es uno de los grandes desconocidos de nuestra ciudad: el oratorio de Nuestra Señora del Buen Parto. El nombre de este edificio no deja lugar a dudas, ya que, celebrando el nacimiento de Cristo, esta advocación ya tiene mucho de navideña pero, si accedemos al interior, la mayor parte de las representaciones que se dan en el curioso retablo de pintura que lo adorna, tienen que ver también con el ciclo de la infancia de Jesucristo.
El oratorio de Nuestra Señora del Buen Parto, hoy servido y mantenido por la cofradía de San Pascual Bailón, se construyó sobre el solar de la casa natal de fray Domingo de Jesús María, un bilbilitano universal, que tuvo muchísima presencia e importancia, en la Europa de los siglos XVI y XVII. Precisamente, una de las hazañas que más se recuerdan de su persona, es su participación en las guerras de religión, que asolaron nuestro continente en aquel momento, en concreto en la guerra de los treinta años.
¿Qué tiene que ver este hecho con la Navidad?, se cuenta que en aquellos convulsos tiempos, tras recuperar las tropas católicas, junto a las que se encontraba nuestro paisano, un castillo: el de Strakonicio; hallaron, en la capilla de aquella fortaleza, una pintura en la que se representaba el nacimiento de Jesús, pero esta, había sido terriblemente mutilada. Ruzola, consternado, se colgó dicha pintura del pecho y, según cuenta la tradición, la protección de esta obra de arte, sirvió para que las tropas del emperador austriaco, de las que formaba parte nuestro bilbilitano, ganaran una importante batalla.
Este triunfo hizo que este cuadrito fuera tomado por milagroso y enviado a Roma, en esa bella ciudad incluso se creó una iglesia, la de Santa María de la Victoria, que todavía hoy día lo acoge. ¿A qué no sabéis cual es la escultura más bella e importante que encierra ese templo fantástico? el “Éxtasis de Santa Teresa” de Bernini. Por todos estos hechos, por la intervención de este bilbilitano universal, y por ese cariño y devoción a esa pintura que todavía hoy día se conserva en la capital del Tíber, en Calatayud, quizá por eso, contamos con una capillita dedicada, como si dijéramos, a la Navidad; curioso ¿verdad?

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