COMARCAS.- UAGA-COAG, indignados con las condiciones para la contratación de los seguros de fruta

Agricultura y Ganadería
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Para Alberto Cebrián, co-reponsable del área de seguros del sindicato, “un seguro eficaz podría afrontar una campaña con menos incertidumbre, por ejemplo en la zona de Calatayud”

MIEDES 1




La Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón, UAGA-COAG, manifiesta su indignación con las condiciones anunciadas por Agroseguro para asegurar la producción en las líneas de frutales y de cereza en esta campaña, y que implican medidas de reajuste negativas para los agricultores y agricultoras.
El 16 de enero, la entidad aseguradora presentó en Zaragoza las novedades para este año.  Durante la jornada de divulgación, la nueva directora territorial de Aragón, Cruz Vallés, hizo un repaso a las cifras récord alcanzadas en 2023 en capital asegurado, que ha rozado los 17.000 millones de euros, y del recibo de prima, que ha crecido un 16% y supera los 1.011 millones. La directora territorial también destacó que las indemnizaciones abonadas, a falta de cerrar los últimos siniestros del año, superan los 1.200 millones en el conjunto de España, la cifra más alta en la historia del seguro agrario. En Aragón, la indemnización total se cerrará por encima de los 86,47 millones, según informó Cruz Vallés.
Pero la información que ha inquietado a UAGA es que, para poder contrarrestar el exceso de siniestralidad, el Consorcio de Compensaciones ha tenido que aportar una cifra cercana a los 400 millones de euros. Un dato, que según Agroseguro, indica claramente que el sistema de seguros agrarios no se puede sostener.
Por si estas declaraciones no fueran lo suficientemente preocupantes, UAGA destaca que además el Ministerio de Agricultura ha metido un tijerazo del 21% en el presupuesto de los seguros agrarios, que pasa de los 358 millones en 2023 a los escasos 284 millones para este año.
Así pues, UAGA lamenta que las novedades anunciadas por Agroseguro para la campaña 2024 en fruta sean la aplicación de reajustes individuales de las coberturas para aquellas personas aseguradas con reiterada y alta siniestralidad, y que además tendrán la indemnización limitada a un porcentaje.
Unas condiciones que, en opinión, de UAGA complican aún más que fruticultores y fruticultoras contraten un seguro, y que se suman a las limitaciones en la producción asegurable (kilos esperados) y a las altas franquicias que ya soportaban estos profesionales. En ese sentido, la organización agraria recuerda que el sistema de Seguros Agrarios Combinados creado por la Ley homónima de 1978 era un instrumento para afrontar los importantes y severos riesgos por la meteorología adversa, cada vez más recurrentes con el cambio climático y que afectan a una actividad que se desarrolla mayoritariamente al aire libre, hasta el punto de hacerse imprescindible para el sector. El seguro agrario permite a los agricultores preservar su nivel de rentas y por lo tanto la continuidad de la explotación.
Uno de los mantras de Agroseguro es que hay que mantener el equilibrio técnico del seguro agrario, pero en este punto, UAGA manifiesta que si agricultores y ganaderos no pueden hacer frente a los fenómenos de meteorológicos adversos, porque que el seguro les supone un gasto muy alto con pocas garantías, entonces las que desaparecerán serán las explotaciones agrarias. Y no hace falta recordar que la agricultura y la ganadería son imprescindibles para alimentar a la población.

Alberto Cebrián, agricultor de la comarca de Calatayud
“Los fruticultores y fruticultoras de las zonas donde la meteorología está causando más daños, heladas y tormentas con pedrisco, tenemos la percepción de que la entidad aseguradora nos está abandonando injustamente, que a través de las condiciones ofertadas nos expulsa del sistema, para quedarse con las explotaciones que no declaran daños”, es la opinión de Alberto Cebrián, agricultor de la Comarca de Calatayud y co-responsable del Área de Seguros de UAGA. Quien añade, “Calatayud es una zona con tradición de asegurar, por tanto, con un seguro eficaz se podría afrontar una campaña con menos incertidumbre”.
Por su parte, Sergio de Dios, agricultor de la Comarca Bajo Cinca y co-reponsable del Área de Seguros de UAGA. Manifiesta que “seguimos pensando que el seguro es una herramienta indispensable. Apostamos claramente por un seguro útil y válido y fuerte, pero con las últimas actualizaciones nos encontramos con que cada vez se pueden asegurar menos kilos y con unas franquicias que en la mayoría de los casos están en torno a un 30%.  Vemos muchas parcelas en las se están asegurando el 50 o el 40% de la cosecha en vez del 100%, que sería lo que se debería asegurar. Por eso pensamos que hay que trabajar fuerte en este sentido y que si el sistema está pasando por mal momento como nos están vendiendo, habrá que apoyarlo desde ENESA o desde donde sea necesario porque seguimos pensando que el seguro tiene que ser una herramienta indispensable para garantizar la viabilidad de las explotaciones”.
Por último, UAGA insiste en que el cambio climático no es culpa de los agricultores, todo lo contrario, son los primeros perjudicados y por eso, para no comprometer la continuidad de la agricultura y la ganadería, es primordial mantener el presupuesto para apoyar la contratación y estudiar fórmulas para adaptar los seguros lo a la realidad de los cultivos y de las zonas productoras.

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