COMARCA.- Arquitectura Mudéjar de Aragón, XX Aniversario Patrimonio Mundial Unesco

Iglesia de Tobed

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La arquitectura mudéjar de Aragón, en la provincia de Zaragoza, celebra el martes 14 de diciembre el 20 aniversario de su declaración como Patrimonio Mundial de la Unesco

Un hito que supuso extender a todo el territorio la marca reconocida inicialmente en 1986 en Teruel y situar en el mapa internacional diez edificios, entre ellos, tres de la Comunidad de Calatayud. Se trata, en concreto, de la colegiata de Calatayud y las iglesias de la Virgen de Tobed y Santa Tecla de Cervera de la Cañada. Edificios que se suman a los reconocidos en Zaragoza (La Seo, Aljafería y San Pablo) y en Teruel (Catedral, San Pedro, San Martín, el Salvador)
Victoria Trasobares, directora de Territorio Mudéjar, entidad impulsada por la Diputación de Zaragoza que agrupa 37 municipios, recuerda que esta declaración supuso un proceso de promoción, difusión y reconocimiento de un arte que hasta ese momento se había considerado como un estilo menor respecto a aquellos de influencia europea.
El arte mudéjar, exclusivo de la cultura española, nos relata la historia de Aragón y nos muestra una arquitectura culta y cultivada que desarrolla una tecnología única durante casi cinco siglos, gracias a la coexistencia de culturas y la combinación de formas y métodos de construcción. La ingente nómina de edificios monumentales conservados es solo la punta de iceberg de ese intercambio de conocimientos y experiencias entre cristianos, musulmanes y judíos. Un intercambio que nos acerca a una definición de lo mudéjar más allá de lo monumental y abarca el urbanismo, el paisaje, la sociedad o la cultura.

Iglesia de Cervera


Para entender el mudéjar tenemos que recordar que los señores cristianos -que en Aragón era de alto linaje e incluye incluso al papa Benedicto XII, el papa Luna-, estaban fascinados por la tradición islámica y contrataban mano de obra musulmana para sus encargos. Se consiguió así que perviviera ese sistema de trabajo eficaz, rápido y de una extraordinaria belleza y que aportan los materiales del paisaje zaragozano, de los valles y sierras de la Ibérica: las variaciones de rojos en las arcillas, las tonalidades de blancos en los yesos que proceden de la transformación de la abundante piedra de alabastro, las maderas, los hierros y los brillos de la cerámica vidriada, que nos recuerdan al titilar de la luz en la naturaleza.
Así encontramos torres, iglesias, palacios y entornos urbanos que dialogan con el paisaje y un elenco de formas, colores y texturas que nos muestran lugares de una belleza desconcertante y a merced de las variaciones de la luz y de las estaciones. Como ejemplo, los tres monumentos declarados Patrimonio Mundial de la Unesco que se encuentran en la Comunidad de Calatayud.
Por un lado, la iglesia de la Virgen de Tobed. Iniciada en 1356, constituye un edificio clave en la historia de la arquitectura mudéjar española. Destaca por ser edificado bajo las premisas de un mecenazgo de lujo, los reyes de Aragón y Castilla y el arzobispo de Zaragoza Lope Fernández de Luna, los mejores maestros de obras de la época -Mahoma Calahorri y Mahoma Rami- y ligado al personaje del momento, Pedro Martínez de Luna, vinculado a Tobed antes y después de ser elegido papa. Su construcción supuso un punto de inflexión en el «espacio mudéjar», una confluencia de virtudes técnico-constructivas que se unen a la creación de un espacio dónde la luz es la protagonista, utilizando materiales y modos ornamentales y una manera de entender el espacio que creará tendencia, como nos muestran las magníficas iglesias de Torralba de Ribota, Aniñón o Maluenda.

Santa María


En segundo lugar, la colegiata de Santa María de Calatayud. Consagrada en el año 1249 el edificio se levantó sobre el solar de la antigua mezquita. Aunque el volumen principal actual corresponde a la reforma llevada a cabo en los siglos XVI y XVII, de la anterior construcción mudéjar vinculada con el maestro Mahoma Rami se conserva el ábside, el gran claustro —datado ya en 1412 y vinculado a Benedicto XIII— así como la magnífica torre, de planta octogonal y 72 metros, la de mayor altura en Aragón. Otras construcciones bilbilitanas como la espectacular torre de San Andrés o los restos del claustro de la iglesia del Santo Sepulcro nos hacen recordar la importancia de la ciudad en su época mudéjar.
En tercer lugar, la iglesia de Santa Tecla, Cervera de la Cañada, construida en el primer cuarto del siglo XV y el cenit del gran maestro de obras Mahoma Rami. Con una potente y austera volumetría exterior, ofrece un interior delicado, una sinfonía de elementos colocados con exquisito cuidado que permite revivir la fusión cultural en la que hunde sus raíces. Agramilados, policromías y yesos tallados conforman la decoración desde la geometría, las múltiples referencias vegetales y la caligrafía permiten revivir un sistema ornamental de pura tradición islámica al servicio de los señores cristianos.
Los tres ejemplos nos descubren las claves del mudéjar, pero entender este arte en toda su complejidad requiere ir más allá de estos monumentos y descubrir la riqueza del patrimonio de nuestros pueblos en los que el mudéjar nos descubre distintas, ricas y bellas personalidades.
Os invitamos a seguir a @territoriomudejar o contactar a través de la web territoriomudejar.es o en el teléfono de la central de información y reservas 976 633 296

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